Los sanitarios se han convertido en habituales en los medios de comunicación por las protestas y asambleas que promueven, pese a ser un sector que se ha caracterizado por su conservadurismo. Miles de personas se han concentrado en las calles de la capital en marchas que partían desde Atocha y acabando el recorrido en Sol. Al grito del ya conocido "la sanidad no se vende, se defiende" multitud de trabajadores del sector y usuarios concienciados de lo que esta norma va a conllevar, arremetían contra el consejero de sanidad con suspicacias tales como "Lasquetty, paciencia. Nos vemos en urgencias" y folios blancos ondeaban en el aire para demostrar la multitudinaria asistencia y así evitar el baile de cifras que, según fuentes oficiales, sería mínima. La nueva ley impuesta desde el consistorio, consiste en que empresas privadas dedicadas a la sanidad no solo van a gestionar los recursos públicos sino van a convertirse en accionistas. Este hecho pone en serias dudas las constantes negativas de la comunidad que niegan la privatización así como, la tranquilidad del usuario que se va a dejar de ser paciente y se va a convertir en un bien rentable.
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Desde este día 10 hasta la semana que viene, hay asambleas y minutos de silencios en defensa de esa ya utópica sanidad pública, gratuita y universal.







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